Te dibujo los ojos
con la tinta cansada de los sueños
con el velo mojado
de las bodas oscuras que desposo.
Y en tu cuerpo se rompen
las costuras esclavas y renace
el deseo en la punta de tus senos.
Tengo la boca
habitada de viento y de oleaje.
Podré amarte
hasta el corte preciso de la aurora,
su cuchillo de plata enrojecida.
Podré amarte,
despacio,
demorando los labios
por el relieve vivo de tu cuerpo.
Y dejaré tus manos
llenas de nieve y luz,
llenos tus labios
de palabras jugosas y suaves,
y en tus ojos
qué paisaje de vuelo derretido,
qué espejismo de arena edificada.

10 nov 2009 | 09:00 PM
No entiendo como nadie comenta esto. Es una preciosidad, aunque lo que dejas en las manos se escape entre los dedos, en los labios mejor dejar besos que palabras, y en los ojos la imagen de tu amada, mejor que espejismo.
Me encanta como amas y como lo dices
11 nov 2009 | 12:51 AM
Gracias.... Sí que es bonito sí. Es que escribo mejor ahora, me parece.