Pondré una flor oscura
sobre tu ausencia fría,
una flor que navegue y que despida
el olor de los ámbitos desnudos,
o de las aguas, suaves tibiamente.

Pondré una flor oscura
llena de viento adormecido.

Y qué dirán tus ojos si deshojas
los pétalos lentos y aturdidos,
qué mirarán tus labios cuando besen
el despojo interior, cálido y último.

Pondré una flor oscura
llena de luna y de marea
sobre tu ausencia,
sobre tu ausencia fría.

Pondré una flor oscura.
Tuyo será su aroma amanecido.