Nube oscura y voraz,
dulce y eterno cauce de tu boca,
donde vertió la vida
ciega y sedosa luz, agua suave,
donde incubó la muerte
sueño espeso de vino codicioso.

Probé tu cuerpo, amor, y era
como pan en mi boca.
Y vuelve, vuelve ahora
hasta mí de nuevo inmensamente
y desborda mis labios,
¡ah, tierno y vivo sabor,
tu cuerpo pleno, 
hondo palacio oscuro de tu boca!