Si tú vuelves,

si no dejas

las horas despobladas

ni las sombras

malheridas,

si regresas

como espuma,

hecha réplica exacta

de tu cuerpo,

si te llegas

hasta la orilla misma

del recuerdo,

si lo tocas

con las manos por fin

iluminadas,

si me acercas

a la boca tus labios

como algas,

si murmuras

el agua de mi nombre

como vino,

si tú vuelves,

y regresas,

y murmuras

mi nombre

sepultado,

no es que beses

sus letras derramadas

solamente,

no es que llenes

de tu voz el olvido

de su cauce,

es que vuelves

a modelar el barro

del silencio,

es que regresas

para soplar la luz

sobre sus alas,

es que inundas

de carne,

de placer

su cuerpo

redivivo,

lázaro de palabra

que camina

por el viento,

despierto

de nuevo,

vuelto,

regresado.